Sin búsquedas estéticas y la menor idea de musicalidad, El Desencanto, es una rapsodia enfermarte, repleta de poesía post apocalíptica y mensajes de nihilismo, que, según cuenta el manager de la banda, “jamás debió ser grabado;
pero el ego de los músicos es impresionante”. Post-punk es el encasillamiento que le cabe a El Monstruo de Papel; pero simplemente son un robo vil a Massacre, mal hecho, por cierto.
(Rolling Stone 12/03/95 – Mejores discos de la decada)