Atardecer en el mar. Las playas estallan de gente. Milton Debrurk vende sus últimos refrescos en un puesto cercano al muelle. La temperatura es notablemente alta. De pronto su trabajo es interrumpido por una música proveniente de unos parlantes lejanos. La curiosidad lo invade. Entonces, sale presuroso a ver de qué se trata. A medida que se acerca aumenta el volumen. La voz es lo que particularmente mas le llama la atención. Llega al lugar. Ve un grupo musical compuesto en totalmente por mujeres: tres violines, dos flautas, guitarra, bajo y percusiones electrónicas. Al borde del escenario se observa un grupo de bailarinas realizando extrañas coreografías. Camina entre el público y se sienta a escuchar. La cantante vestida con una capa negra y una guitarra que cuelga debajo de su cintura, canta enérgica y febrilmente. Allí percibe que esa es la voz que está buscando para su proyecto. Al terminar el show, Milton se acerca sigilosamente a la cantante y la invita cortésmente a tomar unos tragos en la “Cantina del Forme”, cerca del muelle. Mientras el cielo se torna de uno verdoso rojizo y las playas comienzan a vaciarse, ambos hablan animadamente durante dos largas horas entre nubes de humo y música chili. Yalystar (así se llamaba la cantante) queda muy interesada con el proyecto. Milton le cuenta que ya tiene al guitarrista, un taciturno y oscuro personaje de la noche “under” llamado Charly el Gordo, pero aún se haya en la búsqueda de alguien que se encargue del bajo. Repentinamente, él percibe que el cuerpo de Yalystar comienza a desmaterializarse muy lentamente. Ella con una sonrisa le dice que su tiempo está por acabar y debe regresar…. pero debe verlo nuevamente. Entonces Milton la cita en el “Estudio Químico”, una sala flotante a orillas del “Mar costero”. Quedan para el viernes por la noche….puntual. Al otro lado de la ciudad, desde la clandestinidad de su lujosa casa a orillas del rio azul, el contrabajista Glohu, repasa y lustra cuidadosamente su instrumento, mientras bebe un vaso de “Borbon” helado. Al mismo tiempo unas imágenes se suceden sin pausa en las “paredes – plasma” que rodean su fastuoso living. Sus pensamientos se precipitan en cascada. Esta algo cansado de sus trabajos en distinguidos agasajos y fiestas como músico de la Corte Real. El hielo de su vaso se derrite inexorablemente mientras observa desde el balcón los últimos fulgores de tres soles escondiéndose en el mar. En ese mismo instante, a pocas cuadras de allí, “Charly el gordo” vacía alimento para gatos en un pequeño pote metálico. Tuvo una mala noche llena de pesadillas. Soñó que un río torrentoso lo arrastraba con furia hacia una cascada…y unos sujetos de traje negro y pelo engominado reían a carcajadas junto a bellas mujeres desnudas. De pronto, mientras acaricia a su gato Benito, recibe una llamada en su teléfono de pared. Es su amigo Milton Debrurk quien le cuenta que unas horas atrás estuvo en la playa viendo una banda de señoritas con una enigmática cantante. Que había hablado con ella quedando en reunirse el viernes próximo en el “Estudio Químico”. Que trajera su guitarra….