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Biografía
Corría el glorioso año de 1997. Por los pasillos del non-sancto colegio Cardenal Copello de Victoria también corrían, huyendo de los preceptores que insistían en obligarlos a comparecer en sus aulas, JUAN CARLOS GUILLE (the strongly strangled strings of his gut-hard guitar) y JUAN CARLOS ESTEBAN (a) “EL DOC” (batiendo los parches de la Revolución y los selváticos tambores del Inconsciente). La maravillosa intuición futurista de una profesora de música, que podría rivalizar con Beethoven en cuanto a sordera, les proporcionó una buena excusa para mitigar las consecuencias deformativas del sistema de educación: los animó a emplear horas de clase en ensayar música, para tocar en los actos escolares. Para sorpresa general, su variopinto repertorio (casi cualquier estilo imaginable entre Pink Floyd y Henry Mancini) resultó sumamente divertido por su eclecticismo y por la soltura escénica que estos futuros virtuosi, todavía en sus comienzos, ya eran capaces de exhibir. Aquel sería el primer núcleo de nuestra banda. En homenaje a un buzo setentoso, que parecía sacado de Star Trek y que aún se conserva, esta primera formación fue bautizada como Mr. Spok. Al mismo tiempo, un joven estudiaba los arcanos de la Filosofía Zen y acompañaba sus reflexiones con el profundo sonido del bajo. No era otro que JUAN CARLOS MAURICIO (el guajiro más rubio del mundo), que arribaría desde Puerto Madryn viajando en el estómago de una ballena y surgiendo, en posición de loto, sobre el simpático chorro de agua que dichos cetáceos despiden al emerger. Este original sistema de locomoción le permite aparecer mágicamente, en el momento exacto de salir a escena, desde los más recónditos parajes del Conurbano. Entretanto, un apasionado de la velocidad, piloto de pruebas para una reconocida firma de origen francés, comenzaba a despuntar sus pasiones musicales: se trata de JUAN CARLOS SANTULLI, saxofonista, sibarita y bon vivant, que formaría parte de varias etapas de nuestro proyecto; mientras desde los más rutilantes y los más decadentes escenagasarios se hacía oír el teclado de JUAN CARLOS HAMBURGUESA, cuyos sonidos nos llegaban entonces “like scraps of an ancient wisdom”; por su participación invertimos millones de euros semanales en formol, gerovital y boletos de tren. Como una rosa entre los cardos (o entre los Juan Carlos, para el caso), despuntaba ya en aquellos años la incomparable hermosura de AGUSTINA, princesa del mar, nuestra rubia debilidad. Acaso allá en la infancia, su voz de alondra / tomó ese tono oscuro: entonación perfecta, glamour, garra, charme y seducción; ángel y demonio Zombie. Pero hubo muchas etapas y cambios, antes que el ZOMBIE y sus oyentes llegasen a disfrutar de esta esperanzada y brillante actualidad. No podemos dejar de mencionar aquí, con total agradecimiento, aquellas épocas de MR. SPOK, BARÓN B, CIRCUS, aquella extraña gira por la ancestral Resistencia, Paso de los Libres, Corrientes y Rosario (donde batimos el record de supervivencia a base de hamburguesas); la espuma de Puerto Madryn y Mar del Plata, la primera aparición en los medios masivos durante nuestras proezas automovilístico-musicales en el RALLY MTV.

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